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Quioscos, merenderos y otros locales históricos de ocio de la Dehesa de la Villa y alrededores

14/05/2018 a las 5:10 pm · · 0 comentarios

Quioscos, merenderos y otros locales históricos de ocio de la Dehesa de la Villa y alrededores

La Dehesa de la Villa ha sido uno de los lugares de esparcimiento preferidos por los madrileños desde principios del s. XX. En el artículo sobre Los Campos Elíseos explicábamos la evolución de las formas de ocio y cómo las nuevas zonas verdes, entre ellas la Dehesa, abiertas para el disfrute de los ciudadanos a finales del s. XIX y principios del XX, se convirtieron en una de las zonas predilectas, especialmente entre las clases populares, que encontraban allí sitio donde pasar “un día de campo”.

No es de extrañar, pues, que tanto en la Dehesa como en sus alrededores floreciesen los quioscos, merenderos y otros locales de ocio, algunos de los cuales llegaron a ser verdaderamente populares. Sería prácticamente imposible recoger todos los que a lo largo de la historia han sido: contentémonos por ahora con una breve reseña de los más conocidos; más adelante trataremos de ir dedicando artículos monográficos a los más relevantes.

(Foto: autor desconocido, hacia 1920; P. Morales Sama, archivo fotográfico CM)

Nota preliminar: en aquellos casos en los que ha sido posible, citamos a los propietarios porque, a veces, los locales eran más conocidos por ellos que por el nombre del establecimiento. Nótese que las fechas pueden ser aproximadas y que, en algunos casos, los frecuentes cambios de nombre y propietarios podrían habernos llamado a error. Si es así, le agradeceremos, amable lector, que nos lo haga saber a través de los comentarios; agradeceremos también cualquier información adicional que no hayamos incluido.

Camino de El Pardo: Moncloa, la Bombilla, Puerta de Hierro.

– Jardines de Portici (o Pórtici): en el soto de Migascalientes (viveros de la Villa), Moncloa, junto al río Manzanares en el camino de El Pardo. Fundado por el empresario francés Casimiro Monier en 1833, incluía baños, fonda, picadero, escuela de equitación y natación, biblioteca, billar, un pequeño puerto para paseos en barca por el Manzanares y, en los días festivos, ofrecían baile campestre y espectáculo de fuegos artificiales al anochecer. El dueño llegó a establecer un servicio de diligencia que salía desde la c/ Montera. En 1837 suprimió las sesiones de baile, continuando los Baños y la Fonda.


Dibujo en tinta china y acuarela sobre papel del Establecimiento de Recreo Portici con el plano y descripción de las instalaciones.(Dibujo: V. Alaxis y J. de la Torre, 1833; Museo de Historia de Madrid)

– Parisiana: fundado en 1907 a la entrada de la finca de la Moncloa, por donde hoy se accede al Parque del Oeste. Muy famoso en la época, incluía hotel, restaurante, teatrito, cinematógrafo, orquestas, casino, etc. Cerró sus puertas en 1927.


(Foto: J. Lacoste, entre 1906 – 1914; Memoria de Madrid)

– Los Cipreses: al inicio del camino de El Pardo, la Bombilla. Se inaugura en 1878 de la mano de Luis Malagón como bodegón y lavadero. Posteriormente se transformó en restaurante en 1897, manteniéndose también como lavadero, fonda y baños. Algunas familias pasaban en él sus vacaciones de verano. A partir de 1910 pasó a regentarlo Federico Díaz y estuvo abierto hasta bien entrado el siglo XX.

– Casa Juan: fundada por Juan López en 1890 en el camino de El Pardo, la Bombilla. Llegó a ser muy famoso por la calidad de las orquestas que en él actuaban hasta bien entrada la madrugada. Disponía en su interior de jardincillos, escenario, una gran pista circular, pérgolas con cenadores y salitas individuales. Cerró en 1936 para reabrir en los años 40 como Casa Federico.

– El Recreo Madrileño: camino de El Pardo, la Bombilla, se inaugura en 1897 siendo su propietaria Teresa Alcalde. A partir de 1900 se hizo cargo de él Eugenio Núñez quien lo mantuvo hasta 1907, año en que pasa a manos de Severiano Hernández y cambia de nombre por el de Recreo de la Esperanza. Cambio varias veces más de propietarios hasta su cierre definitivo en 1922.

– Niza: propiedad de Emilio Vera Azpirón e inaugurado también en 1897 en la Bombilla, camino de El Pardo. Funcionaba como baile popular en las tardes de primavera-verano. A partir de 1920 se reconvirtió en cabaré, cerrando, como muchos otros, en 1936. En los primeros meses de la Guerra Civil fue sede del Ateneo Libertario de La Bombilla, de la C.N.T., y, al parecer, se instaló una checa en él. En los años 40 volvió a abrirse el local con el nombre de Carlo.

– La Bombilla: se conocía desde 1900 como humilde merendero y casa de comidas propiedad de Juan Manuel Huertas, quien hacia 1908 le cambió el nombre por el de La Bombilla. A su muerte, su viuda e hijos continúan con el negocio hasta 1919, cuando lo adquiere Melitón Pérez. Muerto a su vez en 1925, su viuda lo cambia de nombre por el de Dancing-Madrid iniciando una breve andadura como cabaré de temporada además de restaurante.


(Foto: J. Lacoste, entre 1906 – 1914; Memoria de Madrid)

– La Huerta: lo inauguró en el camino de El Pardo, la Bombilla, Natalio Cuenca en 1905. Era un magnífico local, con un edificio de dos plantas y un amplísimo jardín.

Fue la Bombilla, como vemos, una zona plagada de merenderos. Hemos mencionado aquí sólo los más renombrados, pero hubo muchos más: Los Jerónimos, El Maragato, Patricio Lejarazo, Rafael Bono, Francisco Sierra, El Porvenir, Saturnino García, A.B.C, La Segoviana, El Recreo del Montañés, Daniel Lastros, El Cojo, La Parra, El Faro, El Recreo del Norte, El Banal, etc.

(Foto: autor desconocido hacia 1920; compilación Madrid en el recuerdo de A. García)

– Campo de Recreo: en el Camino de El Pardo, a la altura del Puente de los Franceses. Ya aparece mencionado antes de 1897, regentado por Pablo Gómez, ofreciendo, entre otros entretenimientos, tiro de salón, billares y bolos. En 1897, bajo la titularidad de León González y Compañía, pasa a ser restaurante con sesiones de baile los domingos y festivos. A partir de 1904 se hacen cargo los sucesores de Lázaro López, de los Viveros de la Villa. Cerró en 1936.


(Foto: autor desconocido, hacia 1905; F. Lacort Rodríguez, Archivo fotográfico CM)

– Los Viveros de la Villa: inaugurado en 1895, se encontraba en el camino de El Pardo, a continuación del Campo de Recreo. El industrial D. Lázaro López se hizo con la concesión de los Viveros e instaló allí una fonda-merendero, adquiriendo pronto su cocina gran fama. Contaba, además, con tío vivo, barcas-columpio y el aliciente de la visita a los propios viveros. A la muerte de Lázaro López en 1904, sus sucesores se hicieron cargo de él hasta su clausura en 1919.


(Foto: autor no especificado, hacia 1900; Memoria de Madrid)

– Cantarranas: en el camino de El Pardo, a la altura del arroyo del mismo nombre. Lo inauguró Gregorio Abad Riesgo en 1897 y, a su muerte, lo mantuvo su viuda hasta su cierre en 1929.

– Mariano del Álamo: en el camino de El Pardo a la altura de Puerta Hierro, aparece este local a principios del s. XX. Como peculiaridad, tenía una pequeña plaza de toros en la que se organizaban becerradas. Hacia 1911 lo adquirió Agapito Olías, ampliándolo con una tienda de comestibles y una vaquería. En los años 40 cambió su denominación, pasando a denominarse Puerta de Hierro. Fue el más destacado de esta zona, donde hubo también otros muchos merenderos de más modesta condición.

(Foto: autor desconocido, hacia 1934; A. Medinilla, Archivo fotográfico CM)

– Playa de Madrid: uno de los principales complejos acuáticos con los que contó la ciudad. Situado en la carretera de El Pardo a la altura de Fuentelarreina, abrió sus instalaciones en 1932, llegando a contar con un servicio propio de autobuses que salían desde la c/ Princesa. Tras la Guerra Civil, reabrió sus puertas en los años 40 y aunque con muchas modificaciones todavía hoy en día sigue en activo.

(Foto: autor desconocido, hacia 1935; Archivo fotográfico CM)

Cuesta de las Perdices.

– Casa Camorra: situado al final de la Cuesta de las Perdices en la Carretera de la Coruña, comenzó su actividad como Parador de Ruta a principios del s. XX. Tuvo gran renombre en los años 20 como punto de encuentro entre juerguistas noctámbulos que preferían pasar la noche en las afueras, con el aliciente de un regreso a toda velocidad en automóvil por la empinada cuesta.

– La Pérgola: inaugurado en 1931 y relacionado con Casa Camorra. Incluía entre sus atractivos un campo de golf, deporte que comenzaba a estar en boga entre las clases pudientes. Se hizo muy famoso por sus patatas soufflé (patatas infladas).

– Perdices Park: abierto en 1931 cerca de los anteriores, no llegó a cuajar y cerró sus puertas en 1934.

– Sicilia Molinero: en el Km. 12 de la Carretera de la Coruña, se inauguró en 1930 como sucursal del Salón de Té del mismo nombre en la Gran Vía. Cerró en 1936.

(Fotos: Cámara; La Esfera, 1930; Hemeroteca BNE)

– Villa Romana: uno de los más suntuosos locales que ha habido en la Cuesta de las Perdices, se inauguró en 1947. Con una recargada decoración pseudo-pompeyana acorde con el nombre del establecimiento, disponía de restaurante, múltiples escenarios, pistas de baile, etc. a tono con un cabaré de la época. Posteriormente, pasó a ser Nueva Romana y, en su última época, Four Roses. Abandonado a principios de los años 90, se convirtió en refugio de inmigrantes y volvió a la portada de todos los medios en noviembre de 1992 por el asesinato de Lucrecia Pérez. El local fue demolido unos meses después.

Cuatro Caminos, Bellas Vistas y Vega de Amaniel.

– El Partidor: inició su actividad en 1897 en la por entonces calle de Aceiteros y hoy Paseo de S. Francisco de Sales. Tomaba el nombre de su dueño, Juan Martín, que trabajaba en el partidor de aguas del Canal de Isabel II. Contaba con salón de baile, reservados y grandes salones para restaurante, no en vano era famoso por la calidad de su cocina. A partir de 1908 asumió la dirección Rosendo Tendero hasta su desaparición en 1920.

(Foto: autor desconocido, 1905; cedida por Joaquín López Zabala)

– La Terraza: en la antigua calle de Aceiteros a la altura de la actual c/ Esquilache. Lo abren a principios del s. XX Federico Pascual y Ramón Tendero, pariente del encargado de El Partidor. Despareció en 1936.

– Franco-Español: también en la c/ Aceiteros, cerca del anterior, echa a andar en 1900 de la mano de Antolín Rodríguez para pasar en 1907 a Pascual Federico y posteriormente, en 1913, a Gregorio Jiménez, momento en el que pasa a denominarse Franco-Español. En 1928 vuelve a cambiar de manos, esta vez a nombre de Lucio Miguel, quien lo mantuvo hasta 1934, año en que lo retoma Gregorio Jiménez ya hasta su desaparición en 1936. Fue bastante famoso en los años 20 por sus sesiones vespertinas de baile.

– Angulo: situado en la calle Almansa, data de 1896, época en que la propietaria era Doña Clotilde González. A partir de 1915 se unen los nombres de Angulo y Clotilde González. En 1922 lo regenta Santos Alonso y a partir de 1928, Ramón Angulo. Se mantuvo abierto hasta los años 60 del pasado siglo.


(Foto: autor desconocido, 1925;
A. del Castillo Ruiz, Archivo fotográfico CM)

– Buenos Aires: fundado en 1910 por Tomás Rueda en la c/ Almansa, a la altura de las actuales Avda. Pablo Iglesias y c/ Dr. Federico Rubio. En los años cuarenta se hizo muy popular su baile, para el que se habilitaba toda la zona izquierda del restaurante.

– Biarritz: en la c/ Almansa esquina con el Paseo de la Dirección (hoy c/ Dr. Federico Rubio), frente al Buenos Aires. Se abrió en 1927 de la mano de Augusto Alonso Bermejo y estuvo en funcionamiento hasta los años 70.


(Foto: autor desconocido, 1952;
E. Martín Ortega, Archivo fotográfico CM)

– El Bosque: también en la c/ Almansa, lo puso en marcha Gregorio Jiménez, del Franco-Español, en 1923. Disponía, como su nombre indica, de una tupida arboleda, una zona ajardinada con pista de baile y una carpa cubierta con capacidad para seiscientos comensales.

– Agudo: inaugurado en 1924 por Julián García, se encontraba también en la c/ Almansa.


(Foto: autor desconocido, hacia 1930; cedida por J. Luis Berzal)

– Canuto: en la c/ Bravo Murillo muy cerca de Cuatro Caminos, lo inauguró a finales del s. XIX Canuto González, personaje muy popular en aquella barriada. A su muerte en 1907, desapareció la taberna-merendero si bien se abrió casi enfrente otro local con el mismo nombre, regentado por la Viuda e Hijos de Canuto de González que lo dirigirían hasta 1911. Posteriormente puede encontrarse otro local con el nombre “Faro de Londres” que se anunciaba como Antigua Casa de Canuto.

– Villa Constancia: situado cerca del anterior, fue muy famoso en la primera década del s. XX por los frecuentes mítines que en él se celebraban.

Al igual que en la zona de la Bombilla, también aquí hubo gran cantidad de merenderos, especialmente en la vega de Amaniel: La Alegría, El Pañuelo –que estaba justo debajo de los arcos del Acueducto-, Blanco y Negro, Chumbica, La Luna, El Madrileño, Mur, Aguilera, La Paloma, La Raza Latina, Ventorro del Manco, Los Gabrieles de la Dehesa –anteriormente Los Pinares-, Casa Rogelio, La Lidia, etc.

Dehesa de la Villa.

– Sucursal de Botín: en las inmediaciones de la Dehesa de la Villa, en el barrio de Valdeconejos/Puerta de Hierro, abrió sus puertas en los años 20 como sucursal de verano de la antigua Casa Botín de la Plaza de Herradores. Cerró en 1936.

(Foto: Hauser y Menet, entre 1920 – 1925; Memoria de Madrid)

– Gorris: fundado a principios del s. XX por la familia Gorris, estuvo emplazado en el barrio de Valdeconejos, cerca del canalillo, hasta mediados de los años 20, momento en que se trasladó a un nuevo emplazamiento en la c/ Tremps. El antiguo local pasó a denominarse Luna Park.

(Foto: Piortiz; Crónica, 1929; Hemeroteca BNE)


– Venta La Peque: abierta en los años 40-50 a la entrada del barrio de Valdeconejos, c/ Mártires Maristas. Frecuentada por gente del espectáculo y la farándula, era punto de encuentro obligado de noctámbulos y juerguistas que prolongaban la noche hasta altas horas de la madrugada. En los años 60 cambiaría su nombre por el de Venta de la Villa si bien todo el mundo seguía conociéndola por su antigua denominación.

– Venta El Pinar: también en Mártires Maristas, Valdeconejos, contaba con dos pistas de baile, orquesta, restaurante, piscina, solarium y terraza. Muy frecuentado también por personas famosas del espectáculo, abría a partir de las 10 de la noche (6:30 los domingos y festivos) hasta bien entrada la madrugada y era frecuente que se terminase la noche con un baño en su piscina. Posteriormente fue Toki-Eder, muy popular como lugar de celebraciones de bodas, bautizos y comuniones.

(Foto: autor desconocido, 1965; cedida por Aurelio)

Son muchos los quioscos y merenderos que ha habido en la Dehesa a lo largo de la historia. Hemos reseñado anteriormente los más importantes pero no queremos dejar de mencionar otros que también hubo.
En la Dehesa: Las Flores, El Sanatorio del Pinar, El Mirador, El Canario, Las Golondrinas, Gran Recreo de la Dehesa de la Villa, Gran Restaurant de la Dehesa de la Villa Eusebio López, La Paloma, Barrachina, Recio, Castilla, Suma, El Tobogán, El Laurel, Osendi…
En Valdeconejos: Montecarlo, La Parra, Mesón del Cordero, La Parada, El Ruedo, El Cojo, El Sotanillo, El Bosque…
En Valdezarza y Huerta del Obispo: El Cerro, Villa Lidia…
En Peña Grande: Fomento, La Montaña, Peña Grande, Nistal, Ricote, El Palomar…
Sirva, de momento, esta relación para hacerse una idea general. Más adelante dedicaremos artículos detallados a los más importantes. Entre tanto, animamos a nuestros lectores a que si echan en falta alguno o pueden aportar datos sobre los que hemos incluido nos envíen un comentario y nos ayuden a completar la lista.

Bibliografía:
– Cambronero, C. (1913): Crónicas del tiempo de Isabel II
– Mariblanca Caneyro, R. (1999): Bailar en Madrid: 1833 – 1950
– Moral Ruiz, C. (2001): Ocio y esparcimiento en Madrid hacia 1900
– Sánchez Menchero, M. (2009): Cinco cuadros al fresco. Los jardines de recreo en Madrid (1860-1890)
– Villacorta Baños, F. (2001): Madrid, 1900. Sociabilidad, ocio y relaciones sociales

Tags: Barrio de Saconia Dehesa de la villa

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